Pensar en el bicho y discutir del bicho en medio de la pandemia

Podría parecer masoquista, pero es necesario. El jet set de la filosofía mundial (europea y anglo) despliega sus talentos al respecto:  Zizek, Byung Chul Han, Agamben, Judith Buttler, Alan Badiou, entre tantísimxs otrxs, arrojan sus visiones al magma virtual de internet.

El rápido de manos Zizek, por ejemplo, señala que el coronavirus ha golpeado duro al capitalismo y se abre la posibilidad de otro tipo de organización mundial en la que la ciencia y la cooperación tendrán mucha importancia. El cansado Byung, filósofo norcoreano alemán, le responde que los virus no hacen revoluciones, que la crisis tenderá a romper los lazos sociales y que corremos el riesgo de que los regímenes   asiáticos, controladores y autoritarios, se conviertan en modelos exportables tras su éxito ante la pandemia.

Marina Garcés, filósofa española un poco más cercana, sostiene que el bicho no ha golpeado mortalmente al sistema, pero sí lo desnudó:  nadie podrá negar que vivimos en medio de la precariedad económica, social, material y sanitaria y que nuestro sistema no se detiene para cuidar las vidas de aquellxs a los que cotidianamente explota.

No sé. La gente olvida… Ni siquiera alcanzo a leer los cientos de artículos que guardo en los favoritos. Soy un vecino del Barrio Yungay con dolor de cabeza por el teletrabajo (claro que por suerte tengo pega y puedo quedarme en casa).

Pero en realidad sí sé: tenemos la obligación de pensar el bicho entre nosotrxs, de sacar conclusiones, porque de esta crisis vamos a salir bien o mal no por el hecho de habernos enfermado o no, sino por lo que seamos capaces de pensar y decir: el discurso que tendremos, los imaginarios que saldrán de la experiencia de haber sido aislados y arrojados a la precariedad: ¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Cómo salimos? ¿Podemos salir?

Tenemos que hablar del bicho, para que no gane el miedo ni la sospecha, para que no gane el control y el autoritarismo. Para que en nuestro barrio y en nuestro mundo triunfe la necesidad imperativa de las redes de apoyo y cooperación, el anhelo de comunidad, de solidaridad social, de igualdad y de contacto

(Quiero ir a la plaza a abrazar vecinxs)…

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