Un violador en tu camino

El patriarcado es un juez, 
que nos juzga por nacer 
y nuestro castigo es la violencia que no ves.

Desde que nacemos mujeres, nuestro entorno se empeña en diferenciarnos de los hombres. A las pocas horas o días de vida, nos perforan las orejas para usar aros y vernos femeninas.

El patriarcado es un juez, 
que nos juzga por nacer 
y nuestro castigo es la violencia que no ves.

Somos condicionadxs por ser mujeres. Somos violentadas mientras caminamos en la calle (los piropos son acoso callejero), en nuestras relaciones de pareja (golpes, abusos, violaciones, maltrato psicológico, etc.), en nuestro hogar (cumplir ciertas labores domésticas solo por nuestro género) y en nuestros trabajos (ganamos menos). Vivimos en un sistema machista.

Es femicidio.

Ya han muerto alrededor de 50 mujeres de mano de sus parejas o exparejas este año.

Impunidad para mi asesino.

Muchos de casos no son considerados como femicidios, porque la ley chilena considera dentro de esta tipificación solamente a los cónyuges o ex cónyuges, dejando fuera, por ejemplo, la violencia en el pololeo.

Es la desaparición.

Solo un ejemplo: entre los años 1998 y 2001, en la comuna de Alto Hospicio un hombre ultrajó, asesinó y desapareció a 14 mujeres y niñas. Se argumentó que muchas de ellas se habrían ido por voluntad propia.

Es la violación.

Solo 8% de los juicios de los casos por violación sexual recibe una condena.

Y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía. 
Y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía. 
Y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía. 
Y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía.

Ni la forma de comportarse ni estar en una fiesta o caminar sola por la calle ni usar una falda o un escote son justificaciones para un abuso o violación.

El violador eras tú.

Que te aprovechaste de una mujer en estado de ebriedad.

El violador eres tú.

Que obligaste a tener sexo a tu pareja, aun  cuando ella no quería.

Son los pacos.

Que usan la violencia sexual para sembrar miedo y que las mujeres no ejerzan su derecho a protestar. Hoy hay querellas por violencia sexual que incluyen desnudamientos, tocaciones, amenazas y violaciones

Los jueces.

Que relativizan las pruebas y someten a las mujeres a investigaciones revictimizantes.

El Estado.

Que respalda y perpetúa las violaciones a los derechos humanos y la violencia político sexual.

El Presidente.

Que gobierna con su misoginia y hasta lanza bromas sobre la violación.

El Estado opresor es un macho violador. 
El Estado opresor es un macho violador.

El Estado coarta las libertades y avala las constantes violaciones a los derechos de las mujeres.

El violador eras tú. 
El violador eres tú.

Que tocaste a una mujer mientras dormía. Que abusaste de una niña o adolescente.

Duerme tranquila, niña inocente, sin preocuparte del bandolero, que por tus sueños, dulce y sonriente, vela tu amante carabinero.

Crecimos con la falsa concepción de que somos el “sexo débil” y necesitamos la protección masculina. Una institución tan desprestigiada como Carabineros, que ejerce la violencia político-sexual, ahora menos que nunca, nos protege.

El violador eres tú. 
El violador eres tú.
El violador eres tú.
El violador eres tú.

Que insististe incansablemente para tener sexo, a pesar de las negativas de tu pareja. Que tocaste malintencionadamente a una mujer en el transporte público. Que te relacionaste sexualmente con una menor de edad.

¿Te habrá quedado claro porqué?

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